6 may. 2010

ATADO A UN SENTIMIENTO (VIII)


Julio no sabía que colocar en la maleta, hacía una hora que estaba poniendo y quitando cosas y no se decidía. A ver, pensaba, la ropa ya está, algunos libros, pero cuáles llevo? se preguntaba, mis CD’s de música, algunos, no todos, porque de todas formas regresaré los fines de semana.

Qué cansado estoy, no he dormido bien, pensando y pensando, no me asusta el trabajo y creo que estoy preparado, pero otra vez estaré de arriba para abajo, idas y venidas y otra vez solo.

Eso era lo que más le preocupaba… en fin, se decía, creo que no debo seguir con ese run run…. me irá bien, además será solo de lunes a viernes y estaré ocupado con el trabajo. Miró por la ventana, había luna llena y pensó cuanto le gustaría estar paseando por la playa con la luna iluminándolo todo y con Noelia de la mano.

Hacía cinco días que se habían conocido y habían conversado por el MSN hacia dos noches, y la echaba de menos, muchísimo. Cuanto le gustaría hablar con ella esa noche, pero no la veía conectada, en otro momento será o quizás pueda llamarla por teléfono, pero no quiero agobiarla, además tengo que terminar con la dichosa maleta.

De repente, sonó su móvil, era ella, siiiii!!!…. exclamó. Se quedó petrificado, cuando escuchó la voz de Noelia.

- Hola guapetón, qué tal?

- Bien, Noelia, aquí liado con la maleta y tú?. – contestó Julio.

- Bien, muy bien. Te llamaba para saber cómo ibas con los preparativos, - dijo Noelia.

- Por ahora bien, ya tengo piso alquilado, muy cerca del trabajo y ya en los descuentos, no me queda nada, pasado mañana me voy, - contestó Julio.

- Uuuyy que pronto, - se asombró Noelia.

- Pues si, - dijo Julio. Recuerdas nuestro café pendiente, verdad?, - preguntó.

- Si, claro que si, - dijo Noelia. Cuando tú quieras.

- Vale, me queda solo mañana, porque me voy en avión tempranito, - dijo Julio, esperando que Noelia contestara que sí.

- Mañana puedo, a la tarde estará bien, - dijo Noelia.

- Muy bien, - dijo Julio sonriente. A la tarde nos vemos.

- Un beso Julio, te dejo que termines de armar la maleta, - se despidió Noelia.

- Un beso guapa, gracias por llamarme y alegrarme la noche, - dijo Julio ilusionado.

Su cabeza daba vueltas, al día siguiente vería otra vez a Noelia y seguro que su cercanía, su charla y buen humor me harán olvidar la soledad, pensaba. Algún día podré decirle, si me animo, que me gusta, que estoy comenzando a quererla, que quiero tenerla a mi lado, que sueño con darle un beso, con abrazarla, decirle te quiero y que esté siempre conmigo.

Ayyy Julio…no sueñes, no sueñes tanto, que los sueños, sueños son…y no conducen a nada, pensaba.

Se acostó y se durmió con la esperanza de soñar con Noelia.

A la mañana siguiente se levantó, desayunó y terminó de repasar la lista que había hecho para no olvidar nada de lo que quería llevarse.

A la tarde se dirigió a la cafetería. Noelia estaba sentada esperándole, sonriendo le estampó dos besos y le dio un abrazo.

- No puedo creer que ya te marches Julio, - dijo Noelia con algo de tristeza en su voz. Hace tan poco que nos conocemos,…. pero no quiero ponerte triste, no.

- Si, mejor, porque me está costando esto, - dijo Julio mientras la miraba con ternura.

- Yo estaré siempre, eehhh, no lo dudes, - le dijo sonriendo Noelia.

- Lo sé guapa, lo sé, - dijo Julio. Siempre has estado, desde hace poco, pero te siento siempre cerca y no te imaginas que bien me hace eso.

- Gracias, me alegra saberlo. Te considero un muy buen amigo, - dijo Noelia emocionada. También te siento muy cerca y me agrada saber esto.

Julio sonrió, aunque saber que ella lo consideraba solo un muy buen amigo no se lo esperaba, quizás ella se lo dijo porque él se marchaba, para que no se arrepintiera del paso que había dado, aunque veía sus ojos brillar cuando le miraba. Bueno Julio, se dijo, ya estás acostumbrado a esto, todas las mujeres te consideran un buen amigo últimamente.

Siguieron conversando y Julio miraba a Noelia, tenía deseos de besarla, pero sabía que no era la ocasión de hacerlo, aunque cuando salieron de la cafetería tuvo que enlazarla por detrás de la cintura porque ella resbaló en el escalón. Ese fue su primer contacto cercano, sintió su perfume y decidió hacer lo que había querido hacer toda la tarde… fue un beso cálido y correspondido por ella. Se miraron y sonrieron. Ella le tomó la mano y le dijo:

- Buen viaje Julio, llámame apenas estés instalado.

- Lo haré, - le contestó Julio, mientras ella le soltaba la mano y se iba caminando.

Continuará…