4 may. 2010

ATADO A UN SENTIMIENTO (VII)



Julio estaba muy nervioso, hacía media hora que estaba en la cafetería donde había quedado con Noelia. Pidió un café y cogió el periódico pero no podía leer, miraba insistentemente hacia la puerta por si veía entrar a su amiga. Trataba de concentrarse en las noticias pero cada cinco minutos levantaba la vista y miraba a su alrededor.

Faltaban diez minutos para la hora fijada para el encuentro y ya no podía contenerse, sentía que el corazón se le iba a salir del pecho cuando la vio entrar.

- Hola Julio, qué tal? – dijo Noelia acercándose sonriente y dándole dos besos a su amigo, lo que dejó patitieso a Julio por tanta espontaneidad.

- Hola Noelia, - contestó Julio saludándola a su vez.

Noelia se sentó enfrente de Julio y otra vez le sonrió.

- Eeeyy, pareces sorprendido Julio, - dijo Noelia divertida.

- Sorprendido por tu belleza, guapa. Eres muy guapa, más que en las fotos, - dijo Julio.

- Jaja, - río Noelia. Es que me miras con buenos ojos, hombre!!. Bueno, cuéntame con lujo de detalles lo que me has dicho ayer… lo de la Gerencia, me parece muy interesante, no pienso en otra cosa desde ayer.

- Ya, pero antes, que quieres tomar?, preguntó Julio.

- Un café solo, - contestó Noelia.

- Vale, pues te cuento. Me han ofrecido la Gerencia de una de las sucursales de mi empresa. El único inconveniente es que tengo que viajar y establecerme a 400 km de aquí, - dijo Julio mientras llamaba al camarero y pedía el café para Noelia.

- Me alegro mucho por ti, Julio, - dijo Noelia contenta. Te lo mereces porque has trabajado mucho y no te preocupes por la distancia que no es tanta, además puedes venir los fines de semana.

- Si, claro, - dijo Julio con tono de duda en su voz. Aunque no es lo mismo, no sé, …. Me voy lejos y voy a estar solo… otra vez, Noelia.

- Julio, te recuerdo que ahora estas solo. Creo que lo que tú no quieres es sentirte solo, que es diferente, - dijo Noelia y sabía que acertaba en lo que él pensaba pero no decía.

- Pues si Noelia, es eso, - dijo Julio revelando lo que más le preocupaba de todo ese asunto. No quiero sentirme solo otra vez. No quiero sentir esa sensación que viví durante tanto tiempo y que estoy erradicando de mi vida poco a poco. Tú lo sabes.

- Y no te sentirás solo Julio, de eso me encargaré yo… estaremos en contacto siempre, a cada momento, tienes mi teléfono además. Y supongo que nos veremos cuando vengas por aquí y hasta te puedo hacer una visita si me invitas, - dijo Noelia para tranquilizarlo.

Julio sonrió, eso era lo que necesitaba para sentirse mejor. Sabía que Noelia entendería su situación. Desde hacía un mes sentía que podía confiar en ella, Noelia lo comprendía, se sentía muy bien hablando con ella y no podía dejar de mirarla. Su pelo negro y sus ojos grandes era lo que más lo atraía y le gustaba su forma de ser, su trato, su calidez, su don de gente.

Siguieron hablando y quedaron de verse antes de que él se marchara.

Ahora que se habían conocido, Julio sentía que había más cosas en común que lo que había advertido desde aquellos primeros mensajes en la red social.

Un suave cosquilleo le recorrió la espalda cuando despidió a Noelia en la puerta de la cafetería y la vio marcharse. Ojalá pueda volver a verla pronto, pensó.

Continuará...