1 may. 2010

ATADO A UN SENTIMIENTO (V)



Pasaron los días y Julio seguía pensando en ver a Noelia, pero no tenía oportunidad de invitarla nuevamente. Hacía días que no veía que ella se conectara en el MSN ni tampoco en la red social. Se preguntaba que le pasaría y si su ausencia se debía a algo que él había dicho. Estaba preocupado y pensaba en llamarla por teléfono, pero tampoco quería agobiarla. Era mejor esperar que ella diera señales de vida.

La semana transcurrió sin muchas novedades hasta el viernes en que casi a punto de irse a almorzar recibió la llamada del Director Gerente. Desde hacía días se comentaba que iban a trasladar a algunos altos cargos de la empresa a otras sucursales en el país y el Gerente quería comunicarle que era uno de los elegidos. Le ofrecían un puesto de Director Gerente en una delegación a casi 400 km de allí, todo ello acompañado de un aumento sustancial de su salario. De todas formas le dijeron que lo pensara, si él no estaba de acuerdo le ofrecerían el puesto a otra persona y no pasaría nada.

La decisión era difícil de tomar, por un lado no podía dejar pasar la oportunidad que tenía ante sus ojos, pero por otro lado estaría solo otra vez, era un “volver a empezar” en toda regla.

Con lo que le había costado “desatarse” de los sentimientos, del amor que había sentido por Silvia y de la soledad que lo había acompañado durante tanto tiempo. No le importaba estar solo, en realidad, estaba acostumbrado a eso, lo que si le preocupaba era sentirse solo. Eso no lo soportaría de nuevo.

Y otra vez Silvia volvía a su recuerdo, ¿qué será de ella?, no podía evitar pensarla, aún la quería, era complicado olvidarla, pero poco a poco lo iba consiguiendo.

Lo había conversado muchas veces con su psicoterapeuta y con Noelia también. A ella le había contado lo que había sufrido y lo que había llorado y sentía que Noelia le entendía, le apoyaba, se sentía muy bien hablando con ella por MSN o por teléfono.

Y qué pasaría con su amiga? Esperaba seguir en contacto con ella si se marchaba y tenía la ilusión de poder verla antes de irse si decidía hacerlo. Se preguntaba si a Noelia le importaría que él se fuera. Tenía la esperanza de que aceptara tomar ese café si él le contaba que se iba dentro de poco.

Al final después de mucho pensar y consultarlo con la almohada porque no tenía a nadie a quien preguntar, se decidió. Aceptaría el puesto y se marcharía a la otra delegación. Además solo eran 400 km, podía regresar los fines de semana y estar en contacto con los pocos amigos que tenía y quién sabe? también con Noelia si ella daba señales de vida, que era lo que más quería.

Ayyy Julio, pensaba, ¿qué te está pasando?.

Continuará…