11 abr. 2010

TE PARECE QUE SI?...(XX)



Marisa estaba sentada en la cafetería cuando vio llegar a una mujer morena de pelo rizado con un traje azul, así que le hizo una seña con su mano.

- Clara?, preguntó tímidamente Marisa cuando la mujer se le acercó.
- Si, soy yo Marisa, contestó Clara sentándose enfrente.
- Qué tal Clara?, ¿cómo estás?. Me siento un poco extraña, no sé de qué hablar contigo porque no te conozco, pero a la vez tengo tantas cosas que quiero saber y no sé si debo preguntarlas.
- Pues a mí me pasa lo mismo Marisa. Para empezar, te pido nuevamente disculpas por las notas. Me he dejado llevar por los sentimientos, por las emociones, me he ilusionado tontamente. A veces me dejo llevar un poco, supongo que eso le pasa a todo el mundo, pero después pasa lo que pasa, caen las fichas una a una y te das cuenta que la realidad es diferente, que las cosas no eran como te las habías imaginado en un principio.
- Así es Clara, también me dejo llevar a veces y luego te preguntas, ¿qué ha pasado?, pero es muy fácil la explicación, todo estaba frente a tus narices y no has querido verlo, no has querido aceptar como eran las cosas.
- Supongo que quieres saber quién soy y como hemos llegado hasta aquí?. dijo Clara pensando como comenzar su historia sin agobiar demasiado a Marisa.
- Si, eso es lo que quiero saber, dijo Marisa expectante.
- Muy bien. Mi nombre ya lo sabes. Tengo tres hijos, soy casi divorciada. Mi marido, o debería decir ex-marido, me dejó por una mujer más joven que le sorbió el seso y que quizás le dio lo que yo últimamente no le daba, aunque pensaba que él seguía enamorado de mí como el día que nos conocimos, así como yo de él, … en fin…. no lo sé, aunque eso es parte de otra historia…. Lo que sí sé, es que de la noche a la mañana me vi sola criando a dos niños y una niña, trabajando y llevando todo pa’lante, porque mi ex lo único que hace es pasarme la manutención, eso sí, generosa, no me puedo quejar, y me genera algún que otro problema de los que saldré dando batalla como siempre. En todo este tiempo he reprimido mis sentimientos, he dicho de esta agua no beberé porque no quiero complicarme la vida. Hasta que….
- Hasta que conociste a Juan, acotó Marisa sonriendo.
- Así es. Le conocí a través de una de mis mejores amigas. Juan es amigo de su pareja y ella me pasó su dirección de MSN, así que una noche sí y otra también conversábamos de todo y de nada, algunas veces nos poníamos un poco tontos bromeando y pensando que haríamos cuando nos conociéramos. Hasta que llegó el gran día. Me invitó a tomar un café y me pareció un hombre sumamente agradable, es muy seductor y él lo sabe. Quizás me dejé llevar por nuestras conversaciones, por el interés que él me demostraba en todo momento, pensé que quizás podría surgir algo más que una amistad entre nosotros. Te seré sincera Marisa, él me gusta. Y cuando vi que se alejaba con respecto a mi después de ese encuentro inicial y que surgías tú entre sus amigas (que dicho sea de paso tiene unas cuantas agregadas a su red), no pude soportarlo, y me moría de celos, los que nunca había sentido antes.
- Por eso tus notas?, preguntó Marisa.
- Si, las famosas notas, que hoy nos han traído hasta aquí. Me he pasado un poco, he sido bastante desagradable contigo, quise hacerme notar, cosa que no estuvo bien, lo reconozco y además sacarte del medio. Las mujeres somos competitivas por naturaleza y más si se trata de hombres, contestó Clara avergonzada.
- Ya, es verdad, dijo Marisa. Pero también podemos ser solidarias con el gremio. Sabes que estuve hablando con Juan sobre esto. No me dijo nada. Me quedé con más dudas que antes de preguntarle sobre ti y el por qué de tus notas. A su vez, me dijo que él tenía algo claro en su vida, en este momento no quiere tener una pareja estable, dice sentirse bien como está, a veces quiere estar con alguien y a veces quiere estar solo. Supongo que aún tiene que digerir todo lo que le ha pasado en este tiempo, y lo digo con respecto a su separación. Pienso que quizás siga de flor en flor picoteando como hasta ahora, porque es un poco picaflor, me parece, o se asiente junto a alguien dentro de un tiempo si se cansa de esa vida o se encuentra con alguien que le de vuelta como un calcetín, creo que ni él mismo sabe lo que hará.
- Puedo preguntarte algo Marisa?, dijo Clara.
- Si, dime, contestó Marisa.
- Has tenido más que un café con él, verdad?

Marisa dudó en responder, no sabía si al decir la verdad podía herir más a Clara, pero ya que estaban de confesiones, contestó asintiendo con la cabeza.

A Clara le cayeron aún más las fichas, su intuición no la había engañado en nada, sonrió y preguntó, ¿piensas seguir con él?.

- No lo sé Clara, me estoy ilusionando con él y mucho, más de lo que te puedes imaginar. En este momento algunas cosas se me han aclarado, pero me han surgido otras dudas. Si sigo con esta historia quizás sufra porque si él no quiere nada ahora, tampoco lo querrá dentro de un tiempo y esperar a veces no es bueno, porque nos perdemos muchas de las cosas que podríamos haber vivido por estar esperando. No me gusta la incertidumbre de la espera, me gusta la seguridad y en esto no estoy segura de nada, bueno… de algo sí … de que él me gusta y que estoy empezando a quererlo. Pero no son sentimientos correspondidos, por lo menos de la forma en que me gustaría… no por ahora…. así que no sé que haré.
- No sé si soy la indicada para darte un consejo Marisa, dijo Clara. Yo estoy llena de problemas, incertidumbres y sentimientos encontrados. De lo que estoy segura ahora es que Juan solo quiere una amistad conmigo y por mi parte eso es lo que tendrá y nada más.
- Quisiera poder decir lo mismo, pero creo que tendré que consultarlo con la almohada y más de una vez, dijo Marisa con desilusión en su voz.

Siguieron conversando y tomando café como dos mujeres que se conocen de toda la vida y no desde hace una hora y quedaron de seguir compartiendo charla y cafés cuando quisieran. Al fin y al cabo eran dos mujeres unidas por iguales sentimientos hacia un hombre y eso quiérase o no, crea lazos invisibles.

Continuará…..