14 abr. 2010

MENTIME QUE ME GUSTA!!!...(III)



Elina era una mujer de ojos verdes, pelo rizado, guapa e inteligente, aunque todo eso no le aseguraba compañía masculina, sino todo lo contrario, por lo menos en ese momento. Sus amigas trataban de animarla y le decían ya llegará el hombre que realmente te merezca, eres guapísima, maravillosa de la muerte…ellos se pierden una mujer estupenda por tontos.

Ese fin de semana había pensado en quedarse en casa mirando una peli, pero dos de sus amigas, Rosana y Silvia la invitaron a salir, la noche pintaba bien, primero unas tapas y luego a bailar en los pubs más divertidos.

Y así fue que conoció a José Luis, un cuarentón que se encontraba en la misma situación que Elina, solo y sin compromiso o por lo menos eso fue lo que él le dijo. Bailaron y conversaron casi toda la noche, hasta que Elina le dijo que se iba porque al día siguiente que era sábado le había tocado trabajar, se dio el consabido intercambio de teléfonos y con dos besos y un te llamo guapa se despidieron.

A Elina le había gustado José Luis, pero quería tomarse las cosas con calma, conocerlo bien, salir, conversar, saber que le gustaba, cuáles eran sus aficiones, al fin y al cabo ella no tenía prisa y suponía que él tampoco.

Al día siguiente Elina recibió un sms muy cariñoso de José Luis deseándole un feliz día. Se lo contestó con un gracias e igualmente.
Antes de acostarse otro mensaje de José Luis para desearle buenas noches con un besillo en la nariz. Se lo contestó cortésmente con un buenas noches para ti también.

Y así se sucedían los mensajes de José Luis, que le alegraban las mañanas y le hacían dormirse con una sonrisa.

El miércoles, Elina recibió un correo electrónico de José Luis, en el que le decía que quería verla nuevamente, que ya hacía unos cuantos días que lo pensaba y quería invitarla a cenar. Ella pensó que después de tanto mensaje, sería bueno retomar la conversación fluida que habían mantenido en el pub, así que le contestó que si.

Quedaron de verse en un restaurante italiano en el que servían buena pasta. Ella después de cambiarse varias veces de indumentaria, decidió, consejo mediante de sus amigas, ir de americana y pantalones.

Cuando la vio, José Luis quedó impactado, Elina estaba muy guapa esa noche, más que cuando la había conocido. Cenaron pasta y pizza y luego del postre, él decidió que sería bueno intimar un poco más con ella, frente a la mar, así que se dirigieron caminando hacia la playa, ya que estaban cerca. Las estrellas y la luna llena iluminaban sus pasos. Una conversación agradable y un nos vemos pronto y te llamo, dieron punto final a la velada.

Al día siguiente, los sms de siempre, y además una llamada de José Luis para avisarle a Elina que tendría que viajar el viernes pero que regresaría el sábado lo más rápido posible para invitarla a cenar.

A Elina le entusiasmaban los mensajes, las demostraciones de cariño virtual que recibía de José Luis aunque le parecían un tanto apresuradas. Sin embargo se los contestaba.

El sábado la despertó un sms de José Luis muy cariñoso avisándole que regresaba y a la noche la iría a buscar para cenar. A la noche otro mensaje diciéndole que estaba muy cansado, que hacía un rato había regresado, pero que el domingo la pasaría a buscar a las 2 de la tarde para almorzar e ir al cine.

El domingo, Elina, se levantó temprano, desayunó, salió a caminar con una amiga y regresó temprano, para vestirse y esperar a José Luis. Eran las 2, las 2 y media, las 3 menos cuarto y ni rastro de José Luis, ni siquiera un mensaje. Extrañada por la actitud de él, le llamó, la voz de un José Luis un tanto dormido y dolorido le anunció que algo pasaba. Él le explicó que se sentía mal y pasaría en la cama todo el día porque estaba con lumbago, no podía siquiera estar sentado, así que no podía salir con ella pero que ya la llamaría en cuanto pudiera.

Bien, se dijo Elina, vestida y sin visita, no pasa nada guapa y salió con sus amigas como siempre, a la noche cuando regresó a su casa, se conectó a internet para ver si tenía mensajes nuevos y cual no fue su sorpresa cuando vio conectado a José Luis, ¡vaya! exclamó…¡mira qué bien se siente ahora del lumbago!, ¡qué rápido se ha curado!...cuando a mi me ataca el lumbago suele durarme unos cinco días el dolor a pesar que tomo medicación para curarme y voy al quiropráctico…le preguntaré cual es el suyo, porque parece que hace milagros….acto seguido y pronunciando Mentíme que me gusta borró el teléfono de José Luis de su móvil, lo bloqueó de sus contactos en internet y se prometió no contestar ninguno más de sus mensajes, aunque estaba segura que él ya no le escribiría.