13 abr. 2010

MENTÍME QUE ME GUSTA!!!...(II)



Carlos era un hombre de 50 y tantos y se mantenía en forma a base de correr todas las mañanas por la costa y nadar algunos largos en la piscina de su casa por la tarde, aún así algunas arrugas surcaban su cara. Era constructor y se había separado hacía casi un año.

Una de sus hijas un día le dijo:

- Papá te veo muy solo, apenas sales. No voy a cuestionar tu relación con mamá porque a todos nos ha quedado claro que la cosa no funciona, que no os lleváis bien últimamente, así que es mejor que viváis separados, pero deberías salir, conocer a alguien.
- Ya, pero vivo trabajando, y cuando salgo es con mis amigos, muchas oportunidades realmente no tengo de conocer mujeres solas, las mujeres con las que me relaciono ahora son todas casadas, mi secretaria, las esposas de mis amigos y ya está. No creo que ellas me presenten a alguna de sus amigas.
- Qué tal si te anotas en alguna de esas webs de contactos, papá? ¿qué te parece?
- Podría ser, pero no entiendo mucho de eso, anótame tú y luego me dices que tengo que hacer y las claves para poder entrar.

Así lo hizo su hija y pronto Carlos tenía muchas entradas en su perfil de la página. ¡Qué exitazo tengo!. ¡Claro con la foto que ha puesto la niña, estoy hecho un muchachote!.

La foto era de 10 años antes, además su hija había falseado un poco los datos sobre la edad de su padre, había puesto que tenía exactamente la edad que representaba en la foto y lo mejor de todo y en eso no había mentido, había puesto que los ingresos de su padre eran muy abultados. Con esos datos las mujeres visitantes caían por su perfil como moscas.

Pronto se vio teniendo citas hasta dos y tres por semana pero no encontraba a nadie que le llamara la atención verdaderamente, hasta que haciendo búsquedas en la web de contactos vio la foto de María, una guapa morena de 36 años, con carrera profesional, un buen trabajo, soltera y sin hijos. Quedó deslumbrado!!!.

Le envió un mensaje diciéndole que quería conocerla. A los dos días, la ansiedad lo devoraba porque no recibía respuesta de María, así que le envió otro correo.

Al fin, cinco días después del primer correo se encuentra con un mensaje de María en su bandeja de entrada. Un correo muy formal de la muchacha, agradeciéndole su interés por conocerla. Le contestó, invitándola a cenar. Pasan dos días y recibe la respuesta, ella acepta.

María le dijo que iría con un vestido azul para que la reconociera, aunque no hacía falta ese detalle, conocía de memoria su foto porque la miraba todos los días y sabía que la reconocería entre un millón de personas.

Quedó impactado por ella en cuanto la vio, más aún, su figura, su pelo, sus ojos, su conversación, todo de ella le gustaba y hasta le hacía sentir más joven.

María le miraba entre extrañada e interesada pero seguían conversando, hasta que se animó y le preguntó:

- Carlos, no te lo tomes a mal, le dijo, pero la foto que has puesto en la web no es actual, verdad?
- Aaahh, jajaa… no… la puso mi hija, dice que en esa foto salgo muy favorecido, contestó un Carlos sonriente por la pregunta, aunque comenzaba a preocuparse.
- Ya, si es verdad, pero cuando te la has sacado? ¿de cuándo es esa foto?, siguió preguntando María.
- Esa foto tiene 10 años, más o menos, contestó Carlos.
- Ya y supongo que esa es la edad que has puesto en la web? inquirió María.
- Si, contestó tímidamente Carlos suponiendo hacía donde se dirigía la siguiente pregunta.
- Vale, lo que quiere decir que ahora tienes más de 50? preguntó una María muy interesada por escuchar la respuesta, aunque no quería parecer desagradable con tanta pregunta, pero tenía sus dudas.
- Así es guapa. Eso tiene algún inconveniente para ti? preguntó a su vez Carlos.
- No, para nada, mintió María, porque no quería herir los sentimientos de Carlos, pero ya sabía que aunque se sentía a gusto no volvería a salir con él.

Si él ocultaba la verdad en algo tan obvio como la edad pensaba, podía mentir en alguna otra cosa también y no quería empezar ningún tipo de relación con una persona que mentía de esa forma tan descarada.

Cuando salieron del restaurante, ella le dijo que tenía su coche estacionado cerca y él se ofreció a acompañarla como todo un caballero que era, se despidieron con dos besos y un nos vemos.

Al llegar a su casa, María encendió el ordenador y bloqueó el acceso de Carlos a su perfil…. ya nos veremos dijo y apagó el ordenador.