13 abr. 2010

MENTÍME QUE ME GUSTA!!!...(I)



Inma esperaba dentro de su coche estacionado frente a la puerta de la cafetería. Hacía frío y estaba algo ventoso, así que no quería estar en la calle. Por el espejo retrovisor vio llegar el Audi de vidrios polarizados de Roberto que se estacionó justo detrás.

Ella bajó del coche y lo que vio la sorprendió, él era muy guapo, más de lo que le había comentado su amiga Encarni que le conocía, además tenía una onda de intelectual con gafas que a ella le encantaba.

Se saludaron con dos besos y entraron en la cafetería. Muy decidido, él se dirigió al fondo, un rincón sin ventana, con sillones mullidos y mesa ratona. Se sentaron frente a frente.

Inma pidió un café solo y Roberto un carajillo.

Comenzaron a charlar y él le contaba que tenía una hija que trabajaba para una multinacional. Ahora está de vacaciones en la ciudad, así que quiero llevarla unos días a esquiar, por eso la prisa por conocerte le decía. Soy empresario y muy ocupado, le dijo, así que si las cosas resultan entre nosotros, no podremos vernos muy seguido, pero siempre haré un huequito para ti algún que otro día, le explicaba. Esos ojazos no los puedo dejar de ver por mucho tiempo, dijo zalamero.

Inma le contó que era doctora y tenía dos hijas adolescentes. Él la miraba atento y hasta a ella le parecía que con “cierto cariño” y esa mirada lejos de ser melosa o exagerada, a ella extrañamente le agradaba.

Todo parecía estar en armonía, pero..., porque siempre hay uno, había algo que a Inma no le cerraba por completo, las preguntas se cruzaban por su mente y se decidió a preguntar:

- ¿Dónde está tu mujer?, le preguntó.
- ¿Mujer? preguntó él, ¿a una esposa te refieres? ¡Pues no tengo! Soy separado desde hace unos meses, le contestó Roberto.
- Mentiras a mí?, me parece que no son necesarias, le dijo ella.
- Jajaja, pues tienes razón, no me hacen falta, no nos conocemos aunque me gustaría conocerte mejor, dijo Roberto clavando la mirada en ella.
- Es que tenía que preguntar, me pareció ver la marca de un anillo en tu dedo…no sé… Creo que puedes contarme, dijo ella sorprendida por la reacción de él.
-Vale, está bien, me has pillado… ¿No te enfadas, verdad?
-Para nada, mintió ella, aunque pensaba en que hacía allí con un tipo casado, no era realmente lo que quería… Claro que no. ¡Nunca!, dijo, pero esperaba que él le explicara. Además a mi no me afecta, prosiguió Inma, estamos tomando un café. Creo que no hay otra intención que la de conocernos y conversar, aunque pensaba que él si tenía otras intenciones por la forma en que la miraba. Eres un hombre agradable y con una conversación interesante, le dijo.
- Bien, te contaré. Sí, soy casado. Pero estoy un poco harto del poco interés de mi mujer. Hace un tiempo tuve una amante, con la que estuve durante un año o algo así, más o menos. Eso se terminó hace tres meses. Mi mujer me descubrió y ese hecho afectó aún más nuestra tirante relación, pero ambos sabemos que continuará así por siempre, hay muchas cosas que complican nuestra separación y además me muevo en un nivel que ese tipo de cosas aunque se dan y mucho, aún son muy mal vistas, pero me siento muy solo y necesito cariño, sexo, caricias, palabras bonitas.
- Ya, te entiendo, siguió mintiendo Inma, buscando las palabras y la excusa perfecta para irse de allí lo más de prisa que pudiera, quería hacer un mutis por el foro elegante. En este último tiempo, acotó Inma, te puedo decir que he conocido a algunos hombres en tu misma situación. Aunque siempre me preguntaré porque siguen con un matrimonio que no los hace felices y buscan fuera y a escondidas esos ratitos de felicidad?.
- Es verdad Inma!!!, dijo Roberto, pero que le vamos a hacer, romper con mi vida completamente no puedo, no ahora, sería un desastre. Me gustas y mucho, Inma, pero sé que después de esto, creo que no nos volveremos a ver, o me equivoco?.
-No te equivocas Roberto, tú también me gustas, pero el punto de intersección de nuestras vidas ha sido solo este café.