29 abr. 2010

ATADO A UN SENTIMIENTO (IV)


Julio pensaba en contestarle a Noelia apenas leyó su mensaje, pero se contuvo. Primero quería ver el perfil de la chica antes de escribirle, además, se preguntaba ¿qué le escribo?, bueno, ya se me ocurrirá algo, se dijo mientras pinchaba en su foto.

Así fue que llegó a una página muy bonita que nunca había visitado, en tonos azules y verdes, le hacía recordar a los verdes prados con los que a veces soñaba. Tenía algunas fotos de paisajes, de amaneceres y atardeceres, de ella, en algunas estaba sola y en otras con sus amigas y amigos. Se la veía muy sonriente en todas y era muy guapa, morena y de ojos grandes. Según leyó tenía 32 años y vivía en su misma ciudad. También leyó algunos poemas que Noelia tenía publicados, los que le parecieron bastante buenos y algunas historias en las que decía contaba cosas que le pasaban. Sus amigos y amigas le comentaban y la saludaban.

Le pareció que el de Noelia era un perfil auténtico, muy agradable, como esperaba que fuera ella, así que se dispuso a contestarle:

“Hola Noelia. Muchas gracias por escribirme e interesarte por mí. Hace poco que estoy en esta red social y mucha actividad no tengo. Entro cuando puedo y de vez en cuando escribo algo y también comento, pero no había visto hasta hoy tus poemas que me han parecido muy interesantes, con mucha sensibilidad. Espero que sigamos en contacto. Un beso. Julio”

Y le dio a enviar. Ahora a esperar que ella le contestara. Ya había dado el primer paso y esperaba que no fuera el último.

A los dos días encontró un nuevo mensaje de Noelia:

“Hola Julio, gracias por contestar y también por comentar en mis poemas. De vez en cuando me surge la inspiración y escribo, pero no siempre sucede así.

Por mi parte he leído alguno de los post que has publicado y me gustan. Te expresas muy bien. No sé si estoy en lo cierto, pero noto cierta melancolía en lo que escribes, algo de tristeza y un poco de nostalgia. Quisiera decirte que eso pasará y volverá a brillar la luz del sol, pero quien lo sabe?, quién puede asegurarlo?. Tiempo al tiempo, que este todo lo arregla, a veces no como nosotros quisiéramos, pero tranquilo, lo que hoy nos parece catastrófico, mañana no lo será tanto.

No sé si con esto te ayudo o te entristezco más, apenas te conozco, pero espero que esto sea el comienzo de una bonita amistad.

Si quieres hablar con alguien ya sabes dónde estoy. Un beso. Noelia”.

Por lo que decía en sus correos, Julio notaba que Noelia era una chica sincera, con la que comenzó a empatizar casi inmediatamente.

Los correos de ella se sucedían, siempre tenía una palabra de aliento para él y se interesaba por lo que Julio le contaba. Noelia también comentaba en su blog, lo que él agradecía profundamente y así otras personas se fueron animando y entraban en el blog de él y comentaban, además de enviarle mensajes que él contestaba sonriente.

Esto está dando resultado, se decía. Has pasado de no tener ningún amigo, de estar y sentirme solo, a tener 5 amigas que son muy buenas personas, con las que me comunico, intercambio ideas, puedo decirles como me siento. Es una pena que algunas estén lejos, pero por lo menos a través de internet estamos en contacto.

Un día se le ocurrió decirle a Noelia de tomar un café. Hacía ya casi un mes que se habían conocido por internet y hablaban casi todas las noches por el MSN, pero a él le picaba el gusanillo de conocerla. Le dijo que lo había estado pensando y ya que vivían en la misma ciudad, ¿por qué no conocerse personalmente y seguir compartiendo esas interesantes conversaciones que tenían, pero frente a un café?. Ella le dijo que ese día no podía, pero que estaría encantada de tomar un café con él.

Julio se había hecho ilusiones de conocer a su amiga, pero aceptó con resignación ese “no, pero en otro momento sí” que le había dicho Noelia.

No pasa nada se dijo, otra vez será, estoy acostumbrado a las esperas y a los rechazos, aunque éste no lo sea del todo.

Continuará…