22 mar. 2010

TE PARECE QUE SÍ?...(VIII)



Juan tocó el timbre de la casa de Pedro. Habían quedado de ver el partido que jugaba el Madrid con el Valladolid, un partido sin mucho trámite para los galácticos, como decía Fran, pero él para hacerlo enfadar le decía a su amigo que el Valladolid podía dar la sorpresa.

Abrió la puerta una mujer muy guapa, morena, de ojos grandes y con una sonrisa encantadora. Se quedó estático, sin saber qué hacer, sorprendido porque no la conocía.

- Hola, soy Marisa, la hermana de Pedro, se presentó la mujer, advirtiendo la sorpresa de Juan.
- Hola soy Juan, y como si un resorte lo hiciera saltar, le estampó dos besos a la hermana de su amigo.
- Pasa Juan, dijo Marisa sonriendo, tus amigos ya están mirando la previa al partido. ¿Tomas algo?¿qué prefieres?.
- Un café, puede ser? contestó Juan.
- Si claro, estoy haciendo café, si esperas, en unos minutos estará listo.

Marisa se dirigió a la cocina y Juan a la sala pero mirando cómo se alejaba esa mujer tan guapa que nunca había visto. Cuando entró en la sala, saludó a los presentes que estaban conversando animadamente.

- Eeeeyyy Juanico, dijo Pedro, pasa hombre, te esperábamos. ¿Quién te ha hecho pasar?, ¿mi hermana?.
- Si, tu hermana. No sabía que tenías una hermana tan guapa.
- Jajaja, ha regresado hace poco de Sudamérica donde estuvo trabajando un tiempo y ahora dice que quiere quedarse por aquí, está cansada de trabajar fuera y estar lejos de la familia.
- Tú ten cuidado con la hermana de Pedro dijo Fran, mientras le hacía espacio en el sofá a Juan para que se sentará. Ten cuidadico, Don Enamoradizo, porque es muy guapa.
- Y ahora vendrá para mirar el partido, porque le encanta el fútbol, acotó Pedro. Mi hermana no se pierde un partido del Barça, es hincha de tu equipo Juan, ya tenéis algo en común.
- Qué bien!!!. Una mujer a la que le gusta el fútbol dijo Juan mientras aceptaba el café que le daba Marisa.
- Pues si, contestó Marisa, me gusta, así que muchachos, lo siento, pero me tenéis que hacer un hueco en el sofá para que pueda sentarme.

Fran y Juan se apartaron para que Marisa se sentara entre ambos. La proximidad con Juan hizo que lo mirara y él le sonriera.

Miraron el partido y conversaban animadamente, aunque en los momentos cruciales no se escuchaba ni volar una mosca, hasta que se dio lo que todos esperaban, golazo del Madrid y victoria ante el Valladolid, Fran abrazó a Pedro muy contento y como todos se abrazaban y a pesar de ser del Barça, Juan abrazó a Marisa que era la persona que estaba a su lado. Sintió su perfume, su abrazo cálido y tierno a la vez…..uuuffff que calor estoy sintiendo de repente pensó.

Marisa un tanto ruborizada se levantó y comenzó a recoger las tazas del café, Juan se dispuso a ayudarla alcanzándole las tazas. Cuando ella se iba con las tazas en una bandeja, él vio que había quedado una sobre la mesa, así que la cogió y se dirigió con la taza en la mano detrás de la muchacha que ya llegaba a la cocina.

- Oye Marisa, discúlpame por abrazarte así, le dijo.
- No tiene importancia Juan, no te preocupes le dijo Marisa, mientras colocaba las tazas en el fregadero.
- Es que me dejé llevar por el momento.
- Ya, a mí me pasó lo mismo, pero te repito Juan, no te preocupes, vale.
- ¿Te gustaría que siguiéramos hablando en otro lugar?, preguntó. Aquí hay mucha gente.
- Pues, no sé, quizás otro día, contestó Marisa sorprendida.
- Vale, cuando quieras, dijo Juan con un dejo de desilusión en su voz, pero mirándola fijamente, lo que hizo que Marisa apartara la mirada un poco nerviosa y esbozara una sonrisa.

Juan no entendía lo que le estaba pasando, pero ver a Marisa y tenerla tan cerca lo había dejado sin aliento. Cuando salió de la casa de su amigo aún recordaba su perfume y su manera de abrazarlo. Juan, Juan, qué te conozco, se decía, ella no es una mujer cualquiera, es la hermana de tu amigo y además te llama demasiado la atención, piensa bien que es lo que vas a hacer, ¿qué es lo que quieres? Mmmm, en principio, verla de nuevo y luego ya veremos.

Continuará….